¿Te apasiona tu trabajo? ¿Amas absolutamente lo que haces? ¿Cada una de tus responsabilidades laborales te hace sentir feliz, comprometido, desafiado y satisfecho? ¿Tus tareas administrativas rutinarias iluminan tu vida y alegran tu día? ¿Adoras a tus clientes como los dioses que son? Si es así, nos encantaría conocerte. Ven y únete a nuestro dinámico equipo de apasionados solucionadores de problemas. Aplique aquí hoy.

Demasiadas descripciones de trabajo están escritas de esta manera. Posicionan la pasión como prerrequisito para el éxito laboral. Piden fervor ardiente, interés intenso y compromiso imposible e improbable.

Les piden a sus candidatos que les mientan.

Nada de esto puede ser verdad.

A casi nadie le apasiona lo que hacen por dinero. Fingir lo contrario perjudica a los empleadores y a quienes buscan trabajo, porque perpetúa el mito de que los empleados dignos de ser contratados tienen que amar sus trabajos. No lo hacen. Sólo necesitan ser buenos con ellos. Y quizá hasta les gusten.

La pasión no califica a los solicitantes de empleo

Como saben los guitarristas aficionados y fotógrafos aficionados, amar algo y ser buenos en ello no es lo mismo. La pasión es irrelevante si tu trabajo es sub-par. A la gente le encantan las cosas en las que es mala. Y toleran el trabajo en el que son buenos. Para que un empleado siga trabajando bien, no debería odiarlo. Pero no necesitan amarlo con intensidad apasionada. Les puede gustar con saludables niveles de desapego.

Algunas clases de pasión simplemente no existen.

La idea de que hay gente que se apasiona por cada nicho de la industria, cada B2B, vertical y cada solución es absurda. Es tan absurdo como la idea de un enamoramiento romántico interminable a nivel de luna de miel. Es un mito. Creer en este mito mantiene solteros a los románticos sin esperanza. Y creer en la importancia de la pasión de los empleados impide que las empresas contraten a las personas adecuadas.

El dinero arruina la pasión de todos modos.

El hecho de que te paguen por hacer algo que amas daña tu amor por ello. Este es un fenómeno psicológico llamado “efecto de sobrejustificación” – donde un incentivo externo (como el dinero) disminuye tu deseo (o pasión) intrínseco de hacer algo. Dado este efecto, la popularidad del consejo profesional “sigue tu pasión” puede estar destruyendo las pasiones de los empleados. Dada esta verdad general, un candidato que declara fervientemente que es “apasionado por la ley tributaria” después de 20 años en la industria, puede estar diciéndole solamente lo que quieres escuchar.

Para evitar la pasión, cambia lo que quieres oír.

La manera más fácil de evitar respuestas cliché a las preguntas de la entrevista es dejar de pedir a los candidatos que revelen sus pasiones. A la mayoría de los candidatos se les enseña a responder las preguntas estereotipadas de la entrevista de la ‘manera correcta’, en lugar de la forma honesta.

Purgar el requisito estándar de la pasión de sus descripciones de trabajo lo hará:

  • Le ahorrará mucho tiempo
  • Evitar que tus candidatos te mientan.
  • Inyectar más honestidad en su proceso de contratación

Takeaways: Admitir que los buenos empleados no son necesariamente apasionados por su trabajo no tiene por qué convertirte en un cínico. Te hace más realista. Nadie entra en un trabajo esperando, o esperando, que satisfaga todas sus ardientes pasiones en la vida. Muchos de nosotros ni siquiera sabemos lo que nos apasiona y estamos cansados de fingir que lo hacemos. Aceptar eso, y pedirle a los candidatos diferentes cualidades relacionadas con el trabajo, como la paciencia, el injerto, la franqueza y la habilidad de trabajar con otras personas le ayudará a encontrar empleados que sean buenos en su trabajo, incluso si no están apasionadamente enamorados de ellos, o con usted.

Artículo original en Medium (en inglés).