¿Cómo ser un buen jefe? Esa fue la pregunta que Google demoró diez años en responder. Y no es una exageración. Todo partió el 2008, cuando la compañía tecnológica se embarcó en el llamado Project Oxygen (Proyecto Oxígeno), utilizando todo su poder de análisis, y a través de más de 10.000 observaciones (data mining) sobre los jefes, provenientes de fuentes internas como las evaluaciones de desempeño, las evaluaciones 360º y los premios obtenidos por los “responsables” de personas, construyó más de cien variables, no todas numéricas, sino recopilación de frases, palabras, elogios, quejas, entre otros, sobre el modelo ideal.

“Queremos entender qué funciona en Google en lugar de qué funcionó en cualquier otra organización”, dijo Prasad Setty, vicepresidente de análisis y compensación de personas de Google, cuando se publicó el estudio en el prestigioso diario The New York Times. La fórmula perfecta está contenida en diez mandamientos que, según Google, llevan a una persona a transformarse en un buen jefe:

  1. Debe ser un buen entrenador: invierte el tiempo y la energía para entrenar a otros, compartiendo las mejores prácticas con sus equipos, precisamente para que ellos puedan crecer.
  2. Empoderar al equipo y no impulsar la micro-gestión: debe empoderar y dar espacio al equipo que lidera. Un buen jefe da libertad suficiente a su gente para explorar nuevas ideas, experimentar y desarrollar (y adaptar) su propio estilo de trabajo.
  3. Crear un ambiente de equipo inclusivo: el equipo debe sentir que forma parte de la misión de la empresa y que en su entorno están dadas las condiciones para hacer una pregunta, experimentar y proponer una nueva idea.
  4. Es productivo y orientado a resultados: los mejores jefes se dan cuenta de lo que es capaz su equipo y utilizan la inteligencia emocional para motivar a su gente y ayudarlos a darse cuenta de su potencial.
  5. Es un buen comunicador, escucha y comparte información: demasiados jefes fallan en el mundo de las compañías porque no pueden comunicarse. Los buenos jefes son grandes oyentes, eso les permite la comprensión. También comparten lo que saben, al darse cuenta de que la transparencia es beneficiosa para el equipo en su conjunto.
  6. Apoya el desarrollo profesional y discute el desempeño: no se concentran en lo que su equipo puede hacer por él, sino en lo que él como jefe puede hacer por ellos y cómo avanzar en los objetivos y la misión de la organización. Además, el desarrollo profesional es esencial, por lo tanto un buen jefe debe darle a su equipo las herramientas que necesitan para prosperar, donde por cierto la retroalimentación (positiva y constructiva) es muy importante.
  7. Tiene una visión / estrategia clara para el equipo: los grandes jefes saben hacia dónde se dirigen, pero se aseguran de que todo el equipo también lo sepa, en lugar de mantenerlos en la oscuridad. También tienen cuidado de comunicar el “alcance”, es decir expectativas realistas sobre qué acciones específicas se necesitan para ejecutar una estrategia y el rol de cada miembro del equipo en esa ejecución.
  8. Tiene habilidades técnicas claves para ayudar a asesorar al equipo: los grandes jefes entienden bien un trabajo y son expertos en lo que supervisan. Si un jefe ingresa a un nuevo departamento, al principio se toma el tiempo para familiarizarse con el trabajo y los desafíos diarios de las personas. Eso le hace ganarse el respeto de su equipo.
  9. Colabora en la empresa: el equipo de un jefe no es una isla. Debe colaborar en toda la organización, sobre todo porque tiene la experiencia que alguien en otro equipo podría necesitar. La colaboración conduce a maravillosas sinergias.
  10. Es un tomador de decisiones fuerte: el análisis es útil. La estrategia es importante. La prueba de escenarios proporciona un enfoque. Sin embargo, no hay reemplazo para ser un tomador de decisiones fuerte. Puede pasar un tiempo ilimitado analizando, formulando estrategias y probando escenarios, pero es la acción la que realmente importa.

Takeaways: Sin duda, estos insights pueden ayudar a los organizaciones a formar mejores jefes. Sin embargo, lo que recomienda Google es que cada empresa investigue qué es lo que realmente le funciona, que encuentre su propia “fórmula perfecta”. Para lograr esto es fundamental utilizar herramientas que permitan medir con exactitud las variables de interés. No olvidemos que, al final, el éxito de un jefe y su equipo se traducirá en el éxito de la organización.